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<h1 style="font-size: 1.5em">Inteligencia Artificial, finanzas y
guerra</h1>
<p><i>por</i> Niro</p>
<p>Los modelos de lenguaje (LLMs, por sus siglas en inglés) pegaron
un salto cualitativo en 2022, cuando Open AI lanzó ChatGPT 3.5,
que demostraba capacidades de colocar información en un contexto;
por esta habilidad se los llama “inteligencias artificiales”. Los
siguientes saltos en esta área fueron dados por Antropic (con su
modelo Claude) y Google (con Gemini), entre los más destacables.</p>
<p>Estos, los grandes modelos de lenguaje (LLMs), son una realidad
gracias a una infraestructura desarrollada por el capital: la
construcción de centros de datos masivos para la recopilación y
organización de información. El conocimiento teórico que hizo
posible su desarrollo tiene un siglo de antigüedad [1]. Sin
embargo, la necesidad de procesar los vastos datos generados por
sensores industriales, transacciones comerciales, la planificación
de la producción de monopolios y la logística del comercio
marítimo impulsó a gigantes como Google, Amazon y Microsoft a
crear "ciudades de silicio" –centros de almacenamiento y cómputo
de escala monumental–. Fue sobre esta base de recursos materiales
que se pudieron fabricar los modelos que hoy dominan el panorama.</p>
<p>A partir de 2022, entonces, se genera una espiral. Los nuevos
centros de datos no son construidos para el almacenamiento, sino
para el entrenamiento de LLMs. Las empresas nuevas cómo OpenAI y
Antropic son adquiridas o manejadas –a partir de inversión y, por
lo tanto, control en los proyectos– por grandes monopolios
tecnológicos: Meta (Facebook), Google, Microsoft, Amazon. Todas
necesitan de un <em>hardware</em> especializado, fabricado por
NVIDIA, las llamadas GPUs [2] y TPUs: de esta forma se convirtió
en la empresa más valuada en el mercado de acciones, en todo el
mundo. De conjunto, las empresas relacionadas a la “Inteligencia
Artificial”, corresponden al 35 % del S&P 500, y son el
principal motor del crecimiento (y sostén) de este índice en los
últimos años.</p>
<p>Este conglomerado tecnológico se bate a muerte por el control de
dos mercados: el de uso “personal” –generalmente de profesiones
liberales– y el de carácter empresarial, bajo la automatización de
tareas repetitivas, particularmente de “oficina”. La pelea utiliza
toda la munición que disponen, pero particularmente el uso de <em>dumping</em>:
la venta del servicio a un precio que apenas costea (y en algunos
casos ni siquiera) la reproducción de la tecnología. Esta guerra
comercial al interior del imperialismo norteamericano no se puede
pagar con el retorno de suministrar modelos. Por lo tanto, a
través de una ingeniería financiera, comenzaron a invertir
circularmente el excedente de liquidez, que lograron juntar en el
período anterior, inflando los balances de cuentas.</p>
<p>La operación puede resumirse de la siguiente forma: Nvidia,
Microsoft, Google y Amazon invierten en “startups” cómo OpenAI y
Antropic. Éstas, a su vez, vuelven a invertir en la construcción
de centros de datos, que adquieren maquinaria de Nvidia. De esta
forma logran “dibujar” balances, aumentando las ventas y el valor
de las máquinas adquiridas. Para agregar leña al fuego, Oracle
–proveedora de <em>software</em> de bases de datos en <em>data</em>
<em>centers</em>– ha entrado en peligro de defoltear su deuda con
acreedores (no pagar obligaciones negociables), a partir de la
falta de retorno de sus inversiones.</p>
<p>Esta maquinaria ha comenzado a ser alimentada por el gobierno de
los Estados Unidos. Trump ha anunciado paquetes de inversión que
llegan a los 500 mil millones de dólares (casi la totalidad de la
deuda Argentina). Ocurre que la guerra está metida hasta el hueso
en este conflicto. En términos comerciales, China empuja el
desarrollo de DeepSeek y Alibaba Qwen con precios irrisorios,
incluso “gratuitos” [3], cooptando a los clientes industriales y
empresariales de Microsoft, Amazon y Google. En términos militares
hemos vivido la experiencia, tanto del frente Ucrania-Rusia cómo
del genocidio palestino: planificación de bombardeos, detección de
bases militares, enjambres de drones antitanque.</p>
<p>El desarrollo de los acontecimientos sigue, entonces, dos
corrientes principales. La crisis del imperialismo norteamericano,
la crisis de deuda, y la pelea entre las “Big Tech” para la
conquista de mercados. Atada a esta pelea tenemos la guerra con
China, por lo tanto de la invasión a Venezuela, Rusia y el control
de Medio Oriente. De esta dinámica depende la explosión de la
burbuja, particularmente de la capacidad de Estados Unidos de
mantener un flujo de dinero a la inversión circular.</p>
<p>En el mundo del trabajo, esto tiene varias aristas. El trabajo
repetitivo de “oficinista”, pasar datos de fotos y documentos a
tablas y bases de datos, y demás cuestiones, ya alcanzó su pico de
automatización hace media década, y el costo de los modelos nuevos
no aporta una mejora sustancial. El aumento en la productividad se
verá en los profesionales de mayor capacitación, particularmente
programadores e investigadores. Es claro que, en términos
generales, la automatización del trabajo más calificado aumentará
la productividad de cada obrero, por lo tanto agravando todas las
contradicciones. El efecto inmediato será un aumento de las horas
de trabajo, a partir de los despidos y la adecuación tecnológica,
acompañados de una reducción del salario –a partir de la inflación
o de la necesidad de pagar crédito–. Se profundizarán las luchas
para defender la jornada laboral de ocho horas y el salario igual
a la canasta familiar; pero sólo a través de una producción
planificada de los trabajadores, un gobierno socialista, podrían
hacer uso de una tecnología que plantea la ampliación del tiempo
libre, y la libertad de desarrollar nuestra capacidad creativa
plenamente. La construcción de un partido que luche por el
gobierno obrero es la forma de conseguirlo.</p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p>[1] Las cadenas de Markov –un científico socialista– una
estructura matemática en la base de los modelos actuales, fue
descubierta a partir de un debate sobre el libre albedrío con
matemáticos zaristas, en pleno auge de los soviets, entre 1902 y
1907.</p>
<p>[2] Graphic Processor Units, originalmente usadas para
renderizado de películas en 3D y videojuegos, fueron utilizadas
por su capacidad de aplicar operaciones matriciales y vectoriales
en paralelo, de forma ágil. El nombre es una herencia histórica,
su funcionalidad ha cambiado bastante.</p>
<p>[3] “Gratuitos” refiere a que pueden ser ejecutados sin pedir
permiso a la empresa que los fabricó. El término “código abierto”
no sería del todo correcto, si bien la información para replicarlo
es pública.</p>
<pre class="moz-signature">--
Contragolpe (Política Obrera + Independientes)
IG: <a href="https://instagram.com/contragolpe.ar/">@contragolpe.ar</a>
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